Cambiar el mundo… ¿Qué queremos decir?

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Cambiar el mundo… Vaya, como que pedimos poco. Y sin embargo, de partida, sabemos que es casi imposible… Casi, sí, porque no pierdo la esperanza de vivir algún día en un mundo mejor.

Y el mundo sin dudas cada día es mejor. Yo no dejo de sorprenderme de lo que hemos avanzado, ya no desde aquellos tiempos cuando cualquier animal era una amenaza para nuestra vida, sino desde mucho más reciente, cuando la mera presencia de un extraño nos obligaba a ponernos en guardia.

Claro, claro, ya sé que la xenofobia y el racismo no han desaparecido por completo. Solo faltara, con estos tiempos que corren… Pero no se trata de cambiar a los racistas, ni de obligarlos a pensar diferente, algo que en la mayoría de los casos sería una pérdida de tiempo. Yo acepto a los racistas como a la enfermedad: me basta con tomar medidas preventivas y confrontarlos cuando los tengo cerca. De momento no me parecen una amenaza para la convivencia en nuestras sociedades. El día que lo sean habrá que enfrentárseles con las armas necesarias.

Mi inquietud va más allá. Me molesta tal vez que me pinten un mundo peor que lo que realmente es. En otras palabras, me molesta que se ignoren, y que por ende, se desaprovechen nuestras potencialidades. Me molesta el engaño.

Quiero cambiar el mundo porque vivo en conflicto… Estoy molesto. Supongo que hay gente que todo le da lo mismo, que se siente satisfecha con lo que ha logrado o se ha dado por vencida. Yo, que soy de los que no se debería quejar, no termino de sentirme satisfecho. Será cuestión de aspiraciones y las mías no acaban en mí.

Sé que soy muy poca cosa para lograrlo por mi mismo, que no existe ser humano capaz de hacerlo por si mismo. Mi conflicto no es personal: tengo muy bien asumidas mis debilidades. Es externo; es social.

Hay ante todo algo que me molesta mucho: que no se de cauce en nuestra sociedad a la racionalidad. Yo vivo convencido que existen soluciones para casi todos los problemas que aquejan a la humanidad. Y que si se perpetúan estos problemas es debido a que a ciertos poderes les interesa, por la razón que sea, no ya perpetuarlos, sino que ni se discuta, ni se debata sobre estos problemas como se deben discutir y debatir, de forma radical, yendo a la raíz. Al contrario, es preferible un velo, como si no existiesen.

Nos vienen a decir: ni lo intentes… Ni pienses.

Yo sé que no puedo solo, que no puedo cambiar el mundo por mi mismo. Sé que cambiar el mundo es un asunto colectivo. A eso le tienen miedo, a que no sea yo solo, ni tú ni aquel, sino que haya miles que se unan para cambiar cómo opera el mundo.

Al fin y al cabo de eso es de lo que se trata: de operación. Me siento insatisfecho con la forma en que se manejan nuestras sociedades, cómo nos limitan, nos ponen trabas y no nos dejan desarrollar toda la potencialidad que supone el trabajo colectivo, apoyado en la tecnología y el conocimiento, en pos de un mundo mejor.

Deseo, en conclusión, romperme, que se rompan, las ataduras.

 

 

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